Si no vas a cumplir, mejor no prometas. Ojalá te ahogues en los vasos en que decías que yo me ahogaba, ojalá el karma te haga mierda y te caiga un yunque como en los Looney tunes.
Sí, está bien, acepto que te rasguñé los brazos, te golpee en la cabeza (repetidas veces) y te mareaste porque te pegué en el "oído medio" (fue tan homosexual ese momento). Acepto que no debí recurrir a la violencia y bla bla bla. Te juro que me sentí como Sid y Nancy, pero tú eras Nancy y yo te apuñalaba y no me importaba tu cara de agonía. Y aún me tiene sin cuidados, los rasguños y moretones en una semana estarán sanos y yo aquí con las heridas nuevamente abiertas, hundida en mi agujero negro que se agranda y se agranda a medida que pasan los días.
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