domingo, 9 de diciembre de 2012

En su pecera bien solitaria.

He pensado bastante últimamente (es hermoso sentir el pecho holgado y sin nada de angustia). Llegué a la conclusión que nunca lo amé. Enumeraré los motivos.

1- A veces me convencía a mi misma de que era amor, de que obviamente lo amaba y que por eso estaba mal sin él. Me obligaba a mi misma a pensar que haría todo por él (cosa que nunca habría hecho). Intentaba creer que me cortaría un brazo por él, utilizaba el auto convencimiento para mantener la obsesión. Dependía de sus llamadas (que no llegaban) dependía de ese amor que nunca existió y que ahora puedo ver, he despertado. Estoy en la cama con los ojos abiertos, veo todo claro y explicado con manzanas, nunca fue mi culpa, nunca fui yo la del problema. Me castigué tanto por no saberlo apreciar al principio... ya no más, me libré. 

2- Me siento mejor sin él. El amor no es dolor dice la Carola (hace 1 mes pensaba distinto a ella) 
Siento que la angustia que me causaba la constante incertidumbre de saber si me quería o no me estaba matando, ahora no tengo esa angustia y me siento curada de espanto y radiante (no es broma). 

3- Desde que se fue no he vuelto a llorar por él, ni siquiera una vez (usualmente lloro por muchas cosas).

4- Hace una semana que no compro una caja de cigarros.

Acá están mis cuatro motivos y bueno una última cosa: Cuando le hice el caleidoscopio intentaba convencerme de regalarlo porque me gustaba tanto como estaba quedando el dibujo que lo quería para mi, no era amor.

"¿Alguna vez sintieron que no tenían ganas de nada? Ni de levantarse, ni de comer, ni de hablar por teléfono, ni de saludar a la familia, ni de hacer cosas que es den placer. Así me sentía yo."

No hay comentarios:

Publicar un comentario