lunes, 3 de diciembre de 2012

Las cosas se fueron rompiendo.

Soñé que éramos amigos, así de simple, sin ninguna gota de maldad. Simplemente amigos, así debió quedarse todo, no debiste decirme nada, nunca, en ningún momento. Así yo me hubiese quedado con mi frialdad y tú con tu falsa ternura, seríamos mejores amigos, todavía. Aún no puedo creer lo que haz sembrado a tu alrededor, esa siembra sin ningún fruto, siembra vacía, como tu alma. En el sueño nos reíamos los cuatro, extraño tanto eso. No te quiero de vuelta, pero quiero de vuelta el amor de los cuatro, lo que éramos y también lo que ya nunca podremos ser. (dicen que ese es el verdadero amor).

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