¡ay! ¿cómo pude pasar dos días ahí? fue un verdadero infierno, primero las tías enfermeras o no sé qué, la paramédico, el psiquiatra de turno, la dr. Labbé (que mal apellido dije yo), las niñas con muchos nombres y muchos diagnósticos de los que no me iba a acordar y sólo un pensamiento, QUIERO IRME DE ÉSTE LUGAR.
Me acuerdo que me dolía la mano por el diazepam o no sé qué me inyectaron para la crisis de pánico, el shock y todo lo que venía. Sólo recuerdo el despertar en una cama que no era la mía, con gente que no conocía y que más encima querían ayudarme ¡iugh!, eso no es para mi, quería a la Carola de vuelta y me la devolvieron, toda rasguñada como la dejé, pero al fin está durmiendo aquí a mi lado, y yo estoy de vuelta y con más energía que nunca.
(Lo único que pensaba era en Susanna de girl interrupted, entre tantos pacientes medios locos)

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